Exprimir sonidos, que me alejen del respirar cotidiano , es el deporte que más esfuerzo requiere,tras el sonreír hipócritamente.Hoy solo retorcí un sonido, solo recurrí a ese "cesante" emitir discreto, que nace de ti en un momento muy concreto.Ese sonido que llega a querer ser casi agudo, peor aún ,que se queda a mitad de camino, como si fuese un niño que empieza a perder su voz angelical, para mostrar lo que terminará siendo su nueva voz a la concurrencia ,expectante ,en una misa de domingo.Ese es el sonido...
Y cierro los ojos,entreabro mi boca,respiro de un modo profundo, casi jadeante,agónico...el regalo más maravilloso que me han hecho, que me has hecho, es ese sonido, intento no pensar en el gesto, ni en la embestida final que lo acompaña...bueno, lo confieso, no puedo evitarlo. Van de la mano , de tu mano...y apareces así, ungido de sexo, de deseo, de belleza animal, de sabores conocidos o novedosos, dependiendo del sitio que me ofrezcas, de movimientos agónicos, de deseo en rama...dudo que exista esencia más fresca .
miércoles, 24 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
filósofos...
Más que la luz de las estrellas
Primero fallaron los retrocohetes. El combustible había perdido su detonador. Después estalló la cosmonave. Fue el final de la primera guerra interplanetaria. Sólo quedaron cuatro sobrevivientes. (Nunca se supo qué había sucedido con los otros cosmonautas). De estos cuatro, dos perecieron en el mar Cimmerium, de Marte. Los otros dos quedaron en órbita sobre Saturno. Llevaban el traje espacial y el cinturón de propulsión, imposible de manejar en ese momento por la fuerza orbital que los absorbía en una elipse vertiginosa. Estaban tomados de la mano, exactamente como al estallar la cosmonave, y llevaban, además, comprimidos de oxígeno que tragaban cuando el espacio se hacía asfixiante. El niño permanecía impasible, indiferente a la catástrofe. El único movimiento que realizaba con cierta avidez tenía relación con la mano libre que le quedaba, en cuya muñeca podía verse un pequeñísimo receptor de microcircuitos.
- ¿Oyes algo? - preguntó la madre.
Cuando Dédalus quiso contestar, un meteorito, al chocar contra la madre, le cercenó la cabeza que quedó, sin embargo, en órbita sobre la elipse a pocos metros de él. Quiso gritar. La voz se le coaguló en la garganta, mientras su mano derecha seguía aferrada a la otra mano de la madre decapitada. Minutos después, un segundo meteorito se llevó todo el cuerpo. Despapareció totalmente como si se hubiera fusionado con una masa incandescente diluida, a su vez, en el espacio. Dédalus quedó confuso, lleno de signos vacíos. Ahora estaba solo mientas la cabeza de su madre le seguía como un satélite en la elipse. En la escuela le habían enseñado a enfrentar situaciones y a no llorar. Pero sintió una angustia que no pudo reprimir. Y ya era tarde para lamentarse. Los meteoritos que cruzaban el espacio, también podrían mutilarlo o cercenarle la cabeza como a su madre.
De pronto observó a lo lejos cierta estrella pálida, cruzada por una recta. Pero a medida que avanzaba vio que la recta se convertía en un anillo luminoso en cuyo interior giraba la supuesta estrella. Depués pudo ver con más claridad y creyó contar hasta diez lunas. Recordó algunos de sus nombres: Themis, Tetis, Titán, Hiperión. Ahora todo estaba claro. No era una estrella. ¡Era Saturno hacia donde lo llevaba la elipse! Sus conocimientos del planeta no eran profundos. Recordaba, sin embargo, que el día en Saturno (incluida la noche) era de diez horas, y que el planeta estaba cerca de 85 minutos-luz del Sol, razón por la cual se necesitaban doce años para cincunvolarlo.
En ese momento se llevó el receptor al oído. Oyó por extrañas voces de tono apagado que pugnaban por expresarse. Eran los saturnianos. Pero su receptor era completo. Oprimió la llave de control que conectaba el microcircuito de la versión idiomática y pudo entender que los saturnianos estaban espantados. Que su proximidad en el cielo de Saturno era interpretada como signo de mal agüero. Uno de esos habitantes decía que se trataba de un daimón, un espíritu del mal. Otro aseguraba que era una señal que presagiaba el fin del mundo. (No nos olvidemos que ellos hablaban de su planeta.) De todas esas voces aplastadas, sólo una dijo que era necesario esperar el saturnizaje. "Si es como ustedes dicen -agregó-, lo mataremos. Si no, lo dejaremos en libertad". Dédalus siguió impasible. Le interesaba saber de qué manera saturnizaría. La cabeza de su madre permanecía en órbita junto a él.
Mientras pensaba así, se ajustó el cinturón de propulsión. Ya estaba a veinte mil metros de Saturno, y caía vertiginosamente. Si le fallaba el cinturón se haría añicos sobre la escarcha del planeta. Pero el cinturón funcionó cuando ya se hallaban a dos mil metros. Dédalus comenzó a descender lentamente, precedido por la cabeza de su madre.
Abajo, ciertos seres esferoides, erguidos sobre dos pequeñas extremidades, también circulares, esperaban su presencia. Ya en la superficie, un tanto asfixiante, pudo observarlos mejor. Sus extremidades eran cortas. Sus ojos, diminutos, pero no alargados como los suyos, sino redondos, con dos anillos en derredor de los mismos, que crecían a modo de cejas circulares. Sus vientres eran amplísimos, sobremarcados por dos anillos cartilaginosos (esto es lo que creyó). Los dedos eran esferoides y rugosos. Calzaban zapatos esféricos. Todos estaban desnudos a pesar de la baja temperatura, cubiertos con pieles que sólo les cubrían los hombros. Las mujeres llevaban aros en forma de media luna, que se repetían en los dijes de sus pulseras.
Cuando Dédalus pisó la superficie de Saturno, creyó hallarse ante una "civilización india", pero no primitiva, con edificios circulares que se extendían también en los pisos circulares. Uno de esos seres que esperaban su descenso, se le acercó entonces tratando no pisar la cabeza de la madre que le había precedido. Le habló lentamente, con voz aplastada. Para entenderlo mejor, Dédalus extrajo de su bolsillo una pequeña antena que conectó al receptor-pulsera que llevaba, y puso en funcionamiento el microcircuito de la versión idiomática.
El saturniano fue breve. Le dijo con voz pausada que se lo consideraba un espíritu del mal. Dédalus respondió, pero como el saturniano no lo entendiera, le acercó el receptor. Entonces, lleno de asombro, éste pudo entender su extraño lenguaje. Los que contemplaban la escena quedaron paralizados. Comprendieron que ese aparato diminuto era capaz de traducir cualquier especie de sonido, y que el recién llegado era realmente un daimón.
Dédalus repitió su explicación. Dijo que era el único sobreviviente de la cosmonave que se había salvado en la guerra interplanetaria. Que su padre y un hermano habían perecido, posiblemente, en el mar Cimmerium, y que su madre era esa cabeza ensangrentada que yacía a su lado y lo había acompañado en la órbita espacial. El saturniano transmitió a los demás el discurso de Dédalus. Hubo un murmullo. Movieron las cabezas circularmente en señal dubitativa, y se reunieron en círculo para deliberar. El que había hablado con Dédalus, que era el jefe, quedó en el centro. Diez minutos después rompió el círculo, devolvió el receptor y se expresó en estos términos:
- Eres de una raza monstruosa. En tu cuerpo gemina la semilla de la destrucción. Si te dejamos con vida, Saturno podría ser otro de los planetas donde crecería la discordia, como ya sucedió cuando el hombre, según lo llamas tú, pisó los otros mundos. Por eso, después de deliberar, se ha resuelto que debes morir. Vamos a extraerte el cerebro, para pulverizarlo y evitar de esta manera que ni aún tus cenizas, más terribles que los rayos cósmicos, puedan dañarnos algún día.
Dédalus explicó que era un niño y que llevaba el germen de la juventud. Les dijo que podía trasmitirles la sabiduría del hombre y la felicidad. Pero los saturnianos, inconmovibles, interpretaron que estas palabras ya habían comenzado a corromperlos. Entonces, para evitar la tentación, hicieron sonar una trompeta y todos se arrodillaron. Era la señal de la muerte. El verdugo se adelantó con una máquina circular, a modo de yelmo, que puso en la cabeza de Dédalus, y antes de cubrirle el rostro, murmuró:
- No sentirás nada. Dentro de un instante tu cerebro será arrastrado por el polvillo cósmico, hecho polvo también como lo fue en el origen cuando el fuego retrajo sus llamas.
El verdugo accionó una palanca, y Dédalus se convirtió en polvo. Pero antes de que esto sucediera, alcanzó a ver la cabeza sangrante, pero aún con vida, de su madre en cuyos ojos advirtió, por primera vez, dos lágrimas que brillaban con más intensidad que la luz de las estrellas.
de "Fórmula al Antimundo". 1970 Juan Jacobo Bajarlía.
Primero fallaron los retrocohetes. El combustible había perdido su detonador. Después estalló la cosmonave. Fue el final de la primera guerra interplanetaria. Sólo quedaron cuatro sobrevivientes. (Nunca se supo qué había sucedido con los otros cosmonautas). De estos cuatro, dos perecieron en el mar Cimmerium, de Marte. Los otros dos quedaron en órbita sobre Saturno. Llevaban el traje espacial y el cinturón de propulsión, imposible de manejar en ese momento por la fuerza orbital que los absorbía en una elipse vertiginosa. Estaban tomados de la mano, exactamente como al estallar la cosmonave, y llevaban, además, comprimidos de oxígeno que tragaban cuando el espacio se hacía asfixiante. El niño permanecía impasible, indiferente a la catástrofe. El único movimiento que realizaba con cierta avidez tenía relación con la mano libre que le quedaba, en cuya muñeca podía verse un pequeñísimo receptor de microcircuitos.
- ¿Oyes algo? - preguntó la madre.
Cuando Dédalus quiso contestar, un meteorito, al chocar contra la madre, le cercenó la cabeza que quedó, sin embargo, en órbita sobre la elipse a pocos metros de él. Quiso gritar. La voz se le coaguló en la garganta, mientras su mano derecha seguía aferrada a la otra mano de la madre decapitada. Minutos después, un segundo meteorito se llevó todo el cuerpo. Despapareció totalmente como si se hubiera fusionado con una masa incandescente diluida, a su vez, en el espacio. Dédalus quedó confuso, lleno de signos vacíos. Ahora estaba solo mientas la cabeza de su madre le seguía como un satélite en la elipse. En la escuela le habían enseñado a enfrentar situaciones y a no llorar. Pero sintió una angustia que no pudo reprimir. Y ya era tarde para lamentarse. Los meteoritos que cruzaban el espacio, también podrían mutilarlo o cercenarle la cabeza como a su madre.
De pronto observó a lo lejos cierta estrella pálida, cruzada por una recta. Pero a medida que avanzaba vio que la recta se convertía en un anillo luminoso en cuyo interior giraba la supuesta estrella. Depués pudo ver con más claridad y creyó contar hasta diez lunas. Recordó algunos de sus nombres: Themis, Tetis, Titán, Hiperión. Ahora todo estaba claro. No era una estrella. ¡Era Saturno hacia donde lo llevaba la elipse! Sus conocimientos del planeta no eran profundos. Recordaba, sin embargo, que el día en Saturno (incluida la noche) era de diez horas, y que el planeta estaba cerca de 85 minutos-luz del Sol, razón por la cual se necesitaban doce años para cincunvolarlo.
En ese momento se llevó el receptor al oído. Oyó por extrañas voces de tono apagado que pugnaban por expresarse. Eran los saturnianos. Pero su receptor era completo. Oprimió la llave de control que conectaba el microcircuito de la versión idiomática y pudo entender que los saturnianos estaban espantados. Que su proximidad en el cielo de Saturno era interpretada como signo de mal agüero. Uno de esos habitantes decía que se trataba de un daimón, un espíritu del mal. Otro aseguraba que era una señal que presagiaba el fin del mundo. (No nos olvidemos que ellos hablaban de su planeta.) De todas esas voces aplastadas, sólo una dijo que era necesario esperar el saturnizaje. "Si es como ustedes dicen -agregó-, lo mataremos. Si no, lo dejaremos en libertad". Dédalus siguió impasible. Le interesaba saber de qué manera saturnizaría. La cabeza de su madre permanecía en órbita junto a él.
Mientras pensaba así, se ajustó el cinturón de propulsión. Ya estaba a veinte mil metros de Saturno, y caía vertiginosamente. Si le fallaba el cinturón se haría añicos sobre la escarcha del planeta. Pero el cinturón funcionó cuando ya se hallaban a dos mil metros. Dédalus comenzó a descender lentamente, precedido por la cabeza de su madre.
Abajo, ciertos seres esferoides, erguidos sobre dos pequeñas extremidades, también circulares, esperaban su presencia. Ya en la superficie, un tanto asfixiante, pudo observarlos mejor. Sus extremidades eran cortas. Sus ojos, diminutos, pero no alargados como los suyos, sino redondos, con dos anillos en derredor de los mismos, que crecían a modo de cejas circulares. Sus vientres eran amplísimos, sobremarcados por dos anillos cartilaginosos (esto es lo que creyó). Los dedos eran esferoides y rugosos. Calzaban zapatos esféricos. Todos estaban desnudos a pesar de la baja temperatura, cubiertos con pieles que sólo les cubrían los hombros. Las mujeres llevaban aros en forma de media luna, que se repetían en los dijes de sus pulseras.
Cuando Dédalus pisó la superficie de Saturno, creyó hallarse ante una "civilización india", pero no primitiva, con edificios circulares que se extendían también en los pisos circulares. Uno de esos seres que esperaban su descenso, se le acercó entonces tratando no pisar la cabeza de la madre que le había precedido. Le habló lentamente, con voz aplastada. Para entenderlo mejor, Dédalus extrajo de su bolsillo una pequeña antena que conectó al receptor-pulsera que llevaba, y puso en funcionamiento el microcircuito de la versión idiomática.
El saturniano fue breve. Le dijo con voz pausada que se lo consideraba un espíritu del mal. Dédalus respondió, pero como el saturniano no lo entendiera, le acercó el receptor. Entonces, lleno de asombro, éste pudo entender su extraño lenguaje. Los que contemplaban la escena quedaron paralizados. Comprendieron que ese aparato diminuto era capaz de traducir cualquier especie de sonido, y que el recién llegado era realmente un daimón.
Dédalus repitió su explicación. Dijo que era el único sobreviviente de la cosmonave que se había salvado en la guerra interplanetaria. Que su padre y un hermano habían perecido, posiblemente, en el mar Cimmerium, y que su madre era esa cabeza ensangrentada que yacía a su lado y lo había acompañado en la órbita espacial. El saturniano transmitió a los demás el discurso de Dédalus. Hubo un murmullo. Movieron las cabezas circularmente en señal dubitativa, y se reunieron en círculo para deliberar. El que había hablado con Dédalus, que era el jefe, quedó en el centro. Diez minutos después rompió el círculo, devolvió el receptor y se expresó en estos términos:
- Eres de una raza monstruosa. En tu cuerpo gemina la semilla de la destrucción. Si te dejamos con vida, Saturno podría ser otro de los planetas donde crecería la discordia, como ya sucedió cuando el hombre, según lo llamas tú, pisó los otros mundos. Por eso, después de deliberar, se ha resuelto que debes morir. Vamos a extraerte el cerebro, para pulverizarlo y evitar de esta manera que ni aún tus cenizas, más terribles que los rayos cósmicos, puedan dañarnos algún día.
Dédalus explicó que era un niño y que llevaba el germen de la juventud. Les dijo que podía trasmitirles la sabiduría del hombre y la felicidad. Pero los saturnianos, inconmovibles, interpretaron que estas palabras ya habían comenzado a corromperlos. Entonces, para evitar la tentación, hicieron sonar una trompeta y todos se arrodillaron. Era la señal de la muerte. El verdugo se adelantó con una máquina circular, a modo de yelmo, que puso en la cabeza de Dédalus, y antes de cubrirle el rostro, murmuró:
- No sentirás nada. Dentro de un instante tu cerebro será arrastrado por el polvillo cósmico, hecho polvo también como lo fue en el origen cuando el fuego retrajo sus llamas.
El verdugo accionó una palanca, y Dédalus se convirtió en polvo. Pero antes de que esto sucediera, alcanzó a ver la cabeza sangrante, pero aún con vida, de su madre en cuyos ojos advirtió, por primera vez, dos lágrimas que brillaban con más intensidad que la luz de las estrellas.
de "Fórmula al Antimundo". 1970 Juan Jacobo Bajarlía.
uno de esos maravillosos encuentros...
Carpe noctem
No hay futuro, no hay más pasado,
ni raíces ni frutos, flores pasajeras solo.
Túmbate tranquila, túmbate tranquila y la noche perdurará,
silenciosa y oscura, no por un espacio de horas,
sino eternamente. Déjame olvidar
todo menos tu perfume, todas las noches menos esta,
la pena, el infructuoso llanto, el pesar.
Solo túmbate tranquila: este lánguido y suave embeleso
florecerá al borde del sueño y se esparcirá,
hasta que no haya nada más que tú y yo
abrazados en un silencio intemporal. Mas como
el que, condenado a morir, por la mañana estará muerto,
yo sé, aunque la noche parezca eterna, que el cielo
ha de iluminarse pronto antes del sol del mañana.
A.Huxley
No hay futuro, no hay más pasado,
ni raíces ni frutos, flores pasajeras solo.
Túmbate tranquila, túmbate tranquila y la noche perdurará,
silenciosa y oscura, no por un espacio de horas,
sino eternamente. Déjame olvidar
todo menos tu perfume, todas las noches menos esta,
la pena, el infructuoso llanto, el pesar.
Solo túmbate tranquila: este lánguido y suave embeleso
florecerá al borde del sueño y se esparcirá,
hasta que no haya nada más que tú y yo
abrazados en un silencio intemporal. Mas como
el que, condenado a morir, por la mañana estará muerto,
yo sé, aunque la noche parezca eterna, que el cielo
ha de iluminarse pronto antes del sol del mañana.
A.Huxley
sábado, 6 de febrero de 2010
cosas de las 15:15
Hoy ha sido un día extraño.He sentido algo que jamás había sentido...Algo que ha aguijoneado mi mente, mi pecho, mi pensamiento...y nuevamente me he sentido vulnerable,débil,humana.
lunes, 25 de enero de 2010
reflexiones en dias de "dispersión"
Tras varios días de desintoxicación, física y espiritual, he llegado a ver varias cosas, amén:
-Bienvenido sea señor el Aquarius!
-Bendito sea el arroz en blanco(no, arroz en blanco, finalmente no!)!!!
-Gloria en los cielos a las toallitas íntimas!
-Hosanna sea por los best sellers que hacen que el tiempo pase más rápido
-Muerte a los virus de origen desconocido que hacen que me alejen de lo que más
adoro...
-Abajo los alimentos que me recuerdan malas noches de alcohol y lágrimas...
Y la única gran pregunta que me nace..¿cómo pueden los alimentos provocarme odio y deseo al mismo tiempo?...la vida misma...será todo causa de un virus?
-Bienvenido sea señor el Aquarius!
-Bendito sea el arroz en blanco(no, arroz en blanco, finalmente no!)!!!
-Gloria en los cielos a las toallitas íntimas!
-Hosanna sea por los best sellers que hacen que el tiempo pase más rápido
-Muerte a los virus de origen desconocido que hacen que me alejen de lo que más
adoro...
-Abajo los alimentos que me recuerdan malas noches de alcohol y lágrimas...
Y la única gran pregunta que me nace..¿cómo pueden los alimentos provocarme odio y deseo al mismo tiempo?...la vida misma...será todo causa de un virus?
martes, 12 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
martes, 22 de diciembre de 2009
Un punto de vista muy acertado...
A veces
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
ÁNgel González
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
ÁNgel González
jueves, 17 de diciembre de 2009
Navidad...
Mis 10 propósitos, que no deseos, para el nuevo año son:
.Madurar.
.Comer pizza nuevamente en Roma.
.Probar el vino de Samos(aunque sea romper una promesa).
.Ver Ágora(aunque tb sea romper otra).
.Adelgazar.
.Terminar lo que empecé a escribir.
.Aprender a tocar la guitarra(quiero tocar aquella canción).
.Seguir.
.Una cama gigante.
.REÍR.
y solo un deseo , siendo cosnciente de que es solo eso...un deseo:
. Volver a hacerte el amor, besarte,sentirte,desayunar juntos, cocinar juntos,bailar juntos, beber vino juntos, champán y fresas juntos,Vivica juntos,ir al museo juntos,que me toques la guitarra,mirarnos del modo animal en que lo hacíamos,mordernos de ese mismo modo,terminar el regalo que te hice...deseooooos(no eran más de uno es soooooolo uno).
.Madurar.
.Comer pizza nuevamente en Roma.
.Probar el vino de Samos(aunque sea romper una promesa).
.Ver Ágora(aunque tb sea romper otra).
.Adelgazar.
.Terminar lo que empecé a escribir.
.Aprender a tocar la guitarra(quiero tocar aquella canción).
.Seguir.
.Una cama gigante.
.REÍR.
y solo un deseo , siendo cosnciente de que es solo eso...un deseo:
. Volver a hacerte el amor, besarte,sentirte,desayunar juntos, cocinar juntos,bailar juntos, beber vino juntos, champán y fresas juntos,Vivica juntos,ir al museo juntos,que me toques la guitarra,mirarnos del modo animal en que lo hacíamos,mordernos de ese mismo modo,terminar el regalo que te hice...deseooooos(no eran más de uno es soooooolo uno).
domingo, 13 de diciembre de 2009
Another Cristmas...de Amanda Jenssen...
They say that Im a dreamer,
but what else am I to do?
When dreaming is the only way,
I can be with you
And when I wish upon a star
make it come true.
If only for a second or two
May all your Christmases be white,
though mine are blue.
Its just another Christmas without you
So let them sing their carols,
and dance around their trees.
And let them all be merry,
but they wont merry me.
Fabulosa...aún mejor con una gran copa de vino tinto, velas y chimenea .
but what else am I to do?
When dreaming is the only way,
I can be with you
And when I wish upon a star
make it come true.
If only for a second or two
May all your Christmases be white,
though mine are blue.
Its just another Christmas without you
So let them sing their carols,
and dance around their trees.
And let them all be merry,
but they wont merry me.
Fabulosa...aún mejor con una gran copa de vino tinto, velas y chimenea .
viernes, 11 de diciembre de 2009
Considero , en horas de sopor alimenticio, el origen del universo. Pienso la teoría del Bigbang, del gran caos. De ese grandisimo caos que fue el origen mismo de la vida. Y de un modo delicioso, filosóficamente hablando, me tumbo a darle vueltas al asunto.Vida-caos...nada novedoso, la verdad, pero tan sumamente atractivo como una taza de humeante chocolate con nata.Invierno-reflexiones-sofá-manta-entrecerrar de ojos-caos-vida...
Me parece el poema más hermoso que la vida podría dedicarnos...nacimos del caos, vivimos luchando por el caos(realmente nos gusta que todo sea perfecto???de verdad????)y moriremos en él y siendo solo eso.
Entre las muchas distinciones que se pueden hacer entre los seres humanos:los que se duchan por la mañana o por la noche, los que creen que antes fue el huevo o la gallina, los que son de mar o de montaña, los que son creyentes o agnósticos, los que son de vino o de cerveza, los que son del norte o del sur, los que son de invierno o de verano, los que son ying o yang...y los que somos autodestructivos o los que "edifican".
Ser autodestructivo, más allá de lo dramático o novelesco que suene, que suena, es parte de mi.Son tantos como yo pienso...? o son menos de los que creo?...y no es la destrucción otro modo de edificar?se edifican cosas materiales pero ,qué hay de las inmateriales?Crecer como persona no implica eliminar, destruir otras?en qué momento pasan de ser positivas a negativas?dejamos de destruir en algún momento?se para?se deja?...
todo comenzó con una gran autodestrucción...el universo reventó!!!!no?
la vida nace de la muerte y viceversa.
Me parece el poema más hermoso que la vida podría dedicarnos...nacimos del caos, vivimos luchando por el caos(realmente nos gusta que todo sea perfecto???de verdad????)y moriremos en él y siendo solo eso.
Entre las muchas distinciones que se pueden hacer entre los seres humanos:los que se duchan por la mañana o por la noche, los que creen que antes fue el huevo o la gallina, los que son de mar o de montaña, los que son creyentes o agnósticos, los que son de vino o de cerveza, los que son del norte o del sur, los que son de invierno o de verano, los que son ying o yang...y los que somos autodestructivos o los que "edifican".
Ser autodestructivo, más allá de lo dramático o novelesco que suene, que suena, es parte de mi.Son tantos como yo pienso...? o son menos de los que creo?...y no es la destrucción otro modo de edificar?se edifican cosas materiales pero ,qué hay de las inmateriales?Crecer como persona no implica eliminar, destruir otras?en qué momento pasan de ser positivas a negativas?dejamos de destruir en algún momento?se para?se deja?...
todo comenzó con una gran autodestrucción...el universo reventó!!!!no?
la vida nace de la muerte y viceversa.
करिओसो...
Existen...
"Como siempre que sueño contigo, durante un intervalo cortísimo siento el alivio de haberte recuperado. Unos segundos apenas y me encuentro tumbada en la cama. Y el hecho de reconocer que es sólo un sueño me pesa a la altura del aire y me cuesta un poquito respirar, como si tuviese pitos por un catarro.
Como siempre que sueño contigo, se me pasa el enfado y te echo de menos tanto que que no sé cómo manejarlo. Vuelvo a pensar excusas para todo y me empiezan a parecer plausibles, aún sabiendo que no debo hacerlo. Y la sorpresa desagradable de que no he superado nada porque al mínimo roce se me cae la careta de “has elegido ese camino, no ha sido mi decisión” y bla bla bla.
Como siempre que sueño contigo, no te recupero del todo. Siempre pasan cosas extrañas y hay algo que no acaba de funcionar, pero es un comienzo. Y luego me doy cuenta de que no hay nada de nada: ni comienzo ni final. Porque si hubiera habido un final, las cosas serían distintas, pero no así. Sin razones ni despedidas de puertas cerradas...Como siempre que sueño contigo, vuelvo a considerar la posibilidad de llamarte durante algún tiempo. Y cuando caigo en la derrota, en los para qué, en los intentos fallidos, es como despertarme tumbada en la cama. Ese dolor que ya no duele pero que es seco y se me agarra a la garganta. Y me siento un poco más sola y un poco más lejos.
Como siempre que sueño contigo."
de Bereni-C
"Como siempre que sueño contigo, durante un intervalo cortísimo siento el alivio de haberte recuperado. Unos segundos apenas y me encuentro tumbada en la cama. Y el hecho de reconocer que es sólo un sueño me pesa a la altura del aire y me cuesta un poquito respirar, como si tuviese pitos por un catarro.
Como siempre que sueño contigo, se me pasa el enfado y te echo de menos tanto que que no sé cómo manejarlo. Vuelvo a pensar excusas para todo y me empiezan a parecer plausibles, aún sabiendo que no debo hacerlo. Y la sorpresa desagradable de que no he superado nada porque al mínimo roce se me cae la careta de “has elegido ese camino, no ha sido mi decisión” y bla bla bla.
Como siempre que sueño contigo, no te recupero del todo. Siempre pasan cosas extrañas y hay algo que no acaba de funcionar, pero es un comienzo. Y luego me doy cuenta de que no hay nada de nada: ni comienzo ni final. Porque si hubiera habido un final, las cosas serían distintas, pero no así. Sin razones ni despedidas de puertas cerradas...Como siempre que sueño contigo, vuelvo a considerar la posibilidad de llamarte durante algún tiempo. Y cuando caigo en la derrota, en los para qué, en los intentos fallidos, es como despertarme tumbada en la cama. Ese dolor que ya no duele pero que es seco y se me agarra a la garganta. Y me siento un poco más sola y un poco más lejos.
Como siempre que sueño contigo."
de Bereni-C
miércoles, 9 de diciembre de 2009
En qué momento de la vida te das cuenta que vas cediendo a los convencionalismos? a lo común? a lo normal?...se es consciente de ello? lo notamos? hace que cambiemos de color? de aroma? de sonidos? de gestos?... duele?...Me pregunto porqué cada vez que escucho a Janes Joplin me vienen ideas semejantes a mis torpes reflexiones...
La noche no terminó mal, podría haber sido mucho peor.Podría haber terminado durmiendo con una Hidra, no?.
La noche no terminó mal, podría haber sido mucho peor.Podría haber terminado durmiendo con una Hidra, no?.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Es cierto que existen cosas sorprendentes en el mundo, en el universo, en la vida. Sopresas agradables y otras no tanto. Pero creo, que la cosa que más cara de imbécil te deja, la única que hace que ninguno de los músculos de tu rostro se muevan ante la cosa misma, es la decepción.
Se apuesta por algo con todas tus ganas, con toda la euforia(quizás ahí radique el problema), con todas tus ilusiones,con todos tus sueños, tus esperanzas...y llega!como agua fría sobre ti un friiiiio dia de un friiiio invierno.La decepción.Pero lo peor de todo, no es la decepción en sí, es el aturdimiento que la acompaña, la indefensión de los primeros momentos, que pueden ser minutos, horas, días, incluso meses...y es entonces cuando llega con toda su fuerza, su peso, su aplomo.Y es en ese momento , tardío,cuando sabes que no hay vuelta a tras.Cuando la decepción llega, ya no se va.
Todos la sufriremos, al menos una vez en nuestra vida. Y que conste que yo lo solía ver todo desde un prisma (muuuuuy poliédrico) y que me hacía los mejores arcoiris del mundo.Mis gafas calleron no hace mucho,al suelo.Y se rompieron.Hoy veo desde otros ojos, desde otro modo de entenderlo todo. Hoy miro con los ojos grises que alguien que conocía tenía, y que lejos de que esa persona lo viese todo como yo lo veía, soy yo la que ve en blanco y negro todo lo que mira.Curioso resultado de todas estas sumas y restas.
Se apuesta por algo con todas tus ganas, con toda la euforia(quizás ahí radique el problema), con todas tus ilusiones,con todos tus sueños, tus esperanzas...y llega!como agua fría sobre ti un friiiiio dia de un friiiio invierno.La decepción.Pero lo peor de todo, no es la decepción en sí, es el aturdimiento que la acompaña, la indefensión de los primeros momentos, que pueden ser minutos, horas, días, incluso meses...y es entonces cuando llega con toda su fuerza, su peso, su aplomo.Y es en ese momento , tardío,cuando sabes que no hay vuelta a tras.Cuando la decepción llega, ya no se va.
Todos la sufriremos, al menos una vez en nuestra vida. Y que conste que yo lo solía ver todo desde un prisma (muuuuuy poliédrico) y que me hacía los mejores arcoiris del mundo.Mis gafas calleron no hace mucho,al suelo.Y se rompieron.Hoy veo desde otros ojos, desde otro modo de entenderlo todo. Hoy miro con los ojos grises que alguien que conocía tenía, y que lejos de que esa persona lo viese todo como yo lo veía, soy yo la que ve en blanco y negro todo lo que mira.Curioso resultado de todas estas sumas y restas.
martes, 1 de diciembre de 2009
-Hola, hola!!!tengo algo que contarte!!!...
-ya, perooooooo,¿podría ser dentro de quince minutos?.Verás, es que ponen El increible Will Hunting , y jamás vi el final!!!!.Podría esperar algunos minutos la noticia?
-Claro.
-Genial, así lo puedo tachar de mi lista.Me queda terminar de ver Espia por error!!!y ya está!.
-ya, perooooooo,¿podría ser dentro de quince minutos?.Verás, es que ponen El increible Will Hunting , y jamás vi el final!!!!.Podría esperar algunos minutos la noticia?
-Claro.
-Genial, así lo puedo tachar de mi lista.Me queda terminar de ver Espia por error!!!y ya está!.
domingo, 29 de noviembre de 2009
sábado, 28 de noviembre de 2009
jueves, 26 de noviembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
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